Estepona ha conseguido lo que casi ningún municipio de la costa: conservar un centro de verdad. El casco antiguo está vivido, el puerto funciona y el paseo marítimo recorre kilómetros sin convertirse en una sucesión de chiringuitos.
La oferta va desde adosados en el casco antiguo hasta obra nueva en la Nueva Milla de Oro y villas hacia el interior. Los precios siguen por debajo de Marbella para una calidad constructiva equivalente.